La familia y en particular las relaciones padres-hijos suelen ser una fuente considerable de conflictos y malentendidos, aunque en el fondo persista el amor. Estos conflictos degeneran en situaciones complejas, desagradables y a veces violentas que impiden una comunicación fluida y amorosa.
No existen buenos y malos en estas desavenencias sino puntos de vista diferentes, debido a la diferencia de edad, el historial de cada uno, la dificultad para expresar sentimientos y los distintos estados vitales.
Parece extraño, pero a pesar de que se desea una buena comunicación solo se consigue lo contrario, una incapacidad para mostrar los sentimientos y explicar las necesidades que cada uno desea colmar. Ante esta falta de sintonía la necesidad de escucha y comprensión se hacen evidentes. Y en estas circunstancias los conflictos aparecen con toda su intensidad y por ello se muestran irresolubles.
La Regulación Emocional TIPI permite, mediante la resolución de los malestares emocionales que surgen en la interacción padres-hijos, recuperar la calma interior necesaria para ver, escuchar y comprender al otro, ya sea padre o hijo.
Porqué después de una escena de pérdida de los nervios nos arrepentimos y no comprendemos por qué nuestra reacción ha sido tan exagerada o por qué no hemos conseguido expresar lo que realmente deseábamos comunicar. Es como si una fuerza poderosa nos obligara a actuar de forma desconocida, ya sea de manera desmesurada o paralizante hacia nuestros hijos o padres.
En este contexto familiar la Regulación Emocional TIPI puede ayudarnos, casi de forma milagrosa, para desvanecer completamente nuestros bloqueos, iras, violencias, inhibiciones, incomprensiones, necesidad de escape, etc. Porque repetimos una vez más, el objetivo principal de la Regulación Emocional TIPI es alcanzar la calma y paz interior que tanto anhelamos para establecer una relación amorosa y empática entre padres e hijos.
Con 1 o 2 sesiones, de máximo 45 minutos para cada malestar emocional, es suficiente para eliminaros de forma permanente y evitar que nos provoquen estas reacciones violentas entre padres e hijos, y así restablecer una comunicación calmada y sosegada. Porque también si nuestras reacciones son amorosas, en lugar de violentas o inhibidas, todos lo notarán y sus respuestas serán más armoniosas y tranquilas. Se trata de terminar con el circulo vicioso de acción-reacción entre padres e hijos para finalmente transformarlo en un círculo de amor y comprensión.
Par más información visitar la página de Sesión de Regulación Emocional TIPI y la lista de Testimonios