El perfeccionismo es una característica de la personalidad que puede provocar una distorsión importante en nuestra vida y en nuestra relación con los demás. A primera vista puede parecer una cualidad positiva, basada en la excelencia y en la consecución de resultados, pero en realidad los cambios físicos y psíquicos que puede generar suelen ser catastróficos, afectando claramente a la salud física, mental y emocional.
Las personas que son perfeccionistas suelen caracterizarse por los siguientes comportamientos inadecuados:
- Autoexigencia extrema
- Rumiación constante
- Miedo al fracaso
- Dificultad para la toma de decisiones
- Autoevaluación basada en el rendimiento
- Agotamiento físico y psíquico
- Relaciones interpersonales complicadas
- Preocupación por el juicio de los demás
Estos comportamientos se deben a presiones externas que la persona ha sufrido y que la obligan tener miedo de los juicios negativos de los demás, empezando por el entorno familiar, principalmente los padres, lo que provoca una necesidad de control a todos los niveles y de evitación del dolor emocional.
El nivel de autoexigencia que obliga el perfeccionismo ya sea a nivel de mostrar una imagen impecable o de gestionar las situaciones buscando la excelencia provoca un nivel de gasto de energía que a la larga el individuo no puede mantener, pudiendo a la larga caer en el desfallecimiento, la enfermedad o la depresión.
La Regulación Emocional TIPI nos permite resolver estos comportamientos extremos mediante distintos tipos de sesiones o protocolos, en función de las formas en que se manifieste el perfeccionismo a tratar, ya sea a través de la Regulación Emocional TIPI, la Regulación Emocional TIPI Comportamental o incluso mediante la Regulación Emocional TIPI Psicosomática.
Posiblemente detrás de este comportamiento se esconden diferentes problemas o malestares emocionales que habrá que ir resolviendo de forma secuencial y en función de cómo evolucionen las distintas sesiones realizadas.
Para más información visitar: