Las relaciones familiares son complicadas y en particular con los propios hijos, principalmente cuando empiezan a manifestar tota su vitalidad, su dinamismo y su energía infinita. Es posible que después de una jornada de trabajo, o en momentos de cansancio, no podamos sostener esa demanda de atención y interacción que nos piden de forma insistente. Y finalmente esa falta de sincronía con ellos puede terminar con rabia, ira, violencia verbal o hasta física.
Después de una escena de pérdida de los nervios no arrepentimos y no comprendemos por qué nuestra reacción ha sido tan exagerada. Es como si una fuerza interna nos obligara a responder de forma desmesurada y sin el menor indicio de empatía o hasta de amor hacia nuestros hijos.
Estas situaciones de reacción incontrolada pueden ir a más si no paramos y reflexionamos sobre lo sucedido. Y es aquí donde la Regulación Emocional TIPI puede ayudarnos, casi de forma milagrosa, hasta desvanecer completamente nuestra furia o ira. Repetimos una vez más que el objetivo principal de la Regulación Emocional es alcanzar la calma y paz interior que tanto anhelamos.
Con 1 o 2 sesiones, de máximo 45 minutos, es suficiente para eliminar de forma permanente estas reacciones violentas hacia los hijos y restablecer una comunicación calmada y sosegada con ellos. Porque también si nuestras reacciones son amorosas, en lugar de violentas, ellos también lo notarán y sus respuestas serán más armoniosas y tranquilas. Se trata de terminar con el circulo vicioso de acción-reacción rabiosa con nuestros hijos para transformarlo en un circulo de amor y comprensión.
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